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Biotecnología y nanotecnología
Alberto L. D'Andrea. Director de la Licenciatura en Biotecnología de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE)
El Cronista. Página 15 - 01-25-2008
Una buena innovación es en la actualidad un nuevo concepto de negocio viable y, sólo puede considerarse exitosa, cuando en el tiempo genera los ingresos necesarios para cubrir su desarrollo e implementación. Usualmente se confunde investigación con innovación. La primera supone la creación de nuevo conocimiento; la segunda, crear riqueza a partir del conocimiento, sea éste nuevo o no. El paradigma económico mundial fue cambiando en los últimos años pasando desde una economía basada en el capital y el trabajo, como principales factores productivos, hasta una economía basada en el conocimiento científico-tecnológico enfocada a dar respuestas a distintas necesidades humanas básicas.
El conocimiento científico y tecnológico se genera en universidades y centros de investigación diseminados por todo el mundo. Otrora este conocimiento se plasmaba mayoritariamente en publicaciones en revistas científicas destinadas a incrementar el volumen crítico del saber universal. El valor del conocimiento en la economía actual hace que cada vez más se reemplacen publicaciones científicas por patentes; una forma de generar las semillas de posibles innovaciones. Hoy, la mayoría de los impulsores de la innovación necesitan, como mínimo, conocimientos científicos tecnológicos básicos para desarrollar conceptos que lleven a negocios viables.
El raudo crecimiento de la investigación y el desarrollo en ciertas áreas del conocimiento científico-tecnológico generan una matriz, sin precedentes, para el crecimiento exponencial de innovaciones de alta rentabilidad, hecho irresistible para los inversores de riesgo. Un claro ejemplo de esto lo constituyen la biotecnología y la nanotecnología.
La biotecnología da respuestas impensadas en campos como el de la salud, la alimentación, la energía, el cuidado del medio ambiente y la producción de nuevas sustancias.
Por su parte, la nanotecnología, considerada la tecnología de lo minúsculo, incursiona fuertemente en el mundo de los nuevos materiales, la medicina, la electrónica y la energía. Entre ambas pueden complementarse dando origen a la nanobiotecnología o pueden ofrecer desde su dominio distintas soluciones a un mismo problema.
En el campo energético, ambas se complementan. Mientras la biotecnología está tratando de transformar la radiación solar en biocombustibles a través del incremento de los cultivos o de microalgas fotosintéticas que consumen dióxido de carbono, y generan en su interior aceite suficiente como para fabricar todo el biodiésel para transporte a nivel global. La nanotecnología está desarrollando células solares compuestas por superficies nanoestructuradas de puntos cuánticos que muestran una eficiencia superior como captadores de la energía solar a los actuales paneles de bajo rendimiento. Las nuevas células solares se realizan con materiales económicos que no dañan el medio ambiente. Ejemplo de esto son las primeras células solares ultrafinas enteramente de nanocristales que se han desarrollado. Tan baratas como fáciles de fabricar y mil veces más delgadas que un cabello humano, estas células solares ofrecen la ventaja añadida de ser estables en el aire. La posibilidad de laminar los techos de viviendas residenciales y edificios comerciales con estas células permitirá la conversión de suficiente luz solar en energía eléctrica para proporcionar virtualmente toda la electricidad necesaria.
Nuevos conceptos para negocios viables surgen día a día en ambas tecnologías de punta. Esto constituye un llamado de atención para los impulsores de las innovaciones. A nadie se le puede ocurrir utilizar algo si no conoce su existencia
Artículo publicado el 01-25-2008 en El Cronista
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